Un largo camino: la recolección

La cosecha del café constituye un ver-

dadero ritual que debe discurrir sin

errores, si al final de este largo pro-

ceso no se quiere decepcionar al con-

sumidor. Debido a que la mayor parte

de las plantas maduran a la vez, las

cerezas del café deberán ser recolec-

tadas a tiempo y procesadas inmedia-

tamente, ya que no pueden ser ni

almacenadas ni transportadas.

La recolección se sigue realizando a

mano, lo que permite realizar una

preselección de los frutos y desechar

los que se hayan dañado.

Inmediatamente después tiene lugar

su procesamiento. La piel, la pulpa y

la “piel apergaminada” se desprenden

en el lugar de la recolección para que

el grano pueda expulsar el agua

acumulada. El proceso de elaboración

de los granos de café no es el mismo

en todas las regiones de cultivo.

Existen dos métodos: el “húmedo” y

el “seco”. El método “húmedo” revela

mejor el aroma y sabor del café. La

mayoría de las especies de mejor

calidad provienen de Guatemala, Costa

Rica, Colombia, Méjico, Kenia y

Tanzania y se procesan siguiendo el

método “húmedo”.

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Este café, también conocido como

“suave”, se lava en un baño de agua

corriente con rodillos. Al mismo

tiempo, se hace una selección de los

frutos, separando los de calidad

inferior, que flotan en la superficie.

Para finalizar, se deja que la pulpa

empapada se deshaga en grandes

cubas. El siguiente paso es el secado

de los granos de café, que dura varios

días. A continuación, con una

máquina de pelar, se quita la piel

apergaminada ya resquebrajada. Antes

de proceder al paso más importante

de la elaboración del café, el tueste,

se retira la fina piel que envuelve el

grano, la piel plateada. Hasta que no

sea retirada, el café no es apto para

su procesamiento y consumo. Ha

llegado el momento de seleccionar los

granos en función de su “densidad”.

Esto significa que los granos

seleccionados serán del mismo

tamaño, peso y color. Se trata de una

condición fundamental para garantizar

una calidad homogénea.

Una vez que los granos han sido

elaborados, seleccionados y

clasificados, el café se introduce en

sacos de yute para su distribución. El

tueste se realizará en el lugar de

destino.Además del método “húmedo”, existe

el método “seco”, más sencillo y fiel a

la tradición. Este método se aplica

principalmente en Brasil y África

occidental. Los frutos se lavan y se

dejan secar al sol durante tres

semanas, esparcidos sobre superficies

de cemento, hasta que, con ayuda de

máquinas peladoras, los granos puedan

limpiarse por completo.